
La AppStore ha sido otra idea genial de Apple. La empresa de la manzana ha creado un nuevo modelo para distribuir software, que además resulta casi ideal para los desarrolladores. Y digo casi porque están empezando a aparecer quejas varias. Desde acusaciones sobre lo estricta que es la empresa a la hora de aprobar o no una aplicación, hasta desarrolladores que tardan demasiado en cobrar por las ventas de su software.
Lógicamente, Apple lo tiene todo muy bien atado legalmente, pero llegados a este extremo, parece que la empresa deberÃa darse cuenta de ciertas cosas, evitar la prepotencia y cuidar lo más posible a aquellos que contribuyen de manera decisiva al éxito de la tienda en lÃnea.
La famosa doble moral interviene en los criterios de aceptación utilizados en Cupertino para dar o no el OK a una nueva aplicación. Muchas veces son simples tonterÃas las que bloquean un software y parece que deberÃa aplicarse más a menudo el sentido común, pues resultan extremadamente ridÃculos, algunos de los criterios o razones esgrimidas. Este fin de semana, la banda NiN, lanzó una actualización de su App dedicada al grupo, y Apple la ha bloqueado porque al parecer una canción contiene algún tipo de palabra ofensiva. El grupo ha puesto el grito en el cielo acusando a la empresa de prácticas casi fascistas. El asunto de los lÃmites es muy delicado, y si Apple nació como una empresa progresista, que prometÃa ayudar a cambiar el mundo, parece que queda poco de esa filosofÃa dentro de la compañÃa. Pero ellos mandan y la imagen de imposición no hace a la empresa muy simpática que digamos. Es su tienda, son sus normas, pero eso no quiere decir que sea correcto.
Por otro lado, el tema de no pagar cuando toca a los desarrolladores, pues no es nada serio, más para una empresa que gana dinero a montones y tiene en caja la friolera de 30 mil millones de dólares. Hablamos de retrasos de meses en algunos casos y de gente que muy posiblemente necesita el dinero para su vida cotidiana. Apple deberÃa cuidar mucho estas cosas. Algunos desarrolladores amenazan a la empresa con demandas, algo que no serÃa nada deseable para la imagen de la compañÃa. Es triste ver como una empresa que ofrece una teórica cara de progresismo y modernidad, pierde las formas y la razón cuando hay dinero de por medio. Pero el mango de la sartén lo tienen muy bien cogido y no creo que aflojen …
















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