Esta historia lleva dÃas dando la vuelta a la blogosfera. Al principio para una banal historia de un iPod que se recalienta y acaba finalmente explotando, posiblemente por un fallo del circuito electrónico encargado de la seguridad de las baterÃas li-ion que, si se recalientan, tienen una seria tendencia a reventar… pero la cosa tiene tela para rato.
Le paso a una chiquilla de 11 años, llamada Ellie Stanborought. Su padre llamo al servicio técnico de Apple para exigir la devolución; Apple no se puede negar pero… a los pocos dÃas, recibe una carta que le pide firmar una cláusula de confidencialidad para guardar silencia acerca de lo ocurrido, pudiendo de esta forma confirmar la devolución.
¿Qué? Parece una situación surrealista… a parte de una falta total de ética, Apple deberÃa ser agradecerle al padre por no haber demandado a Apple ya que, en mi opinión, tenÃa todas las de ganar. Evidentemente el padre se negó y ha hecho publicó el incidente. ¿Intentar silenciar a los clientes por material defectuoso se está convirtiendo en una práctica en Cupertino?
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