iPhone 3G: Análisis
El nuevo iPhone 3G llega con aires renovados en relación a su primera versión, en lo que supone para muchos el primer contacto con un producto Apple, ya seam arrastrados por la moda, porque han preferido esperar a que llegase a nuestro país de forma oficial, o porque esperaban una versión mejor, o porque querían hacer un desembolso acorde con los servicios que se ofrecen para el aparato de una manera legal. Es aquí donde las voces son más discordantes; Telefónica es, bajo la lupa de muchos, una empresa que no está ni preparada para llevar el iPhone a nuestro país, y además, lo hace aprovechándose de la situación y el deseo de muchos. Pero sea como fuere, el producto es el mismo para todos los países, y a continuación vamos a examinarlo…
Por fuera, de un vistazo
Es difícil hacer comprensible una comparativa para todo aquel que no tenga o haya tenido el modelo antiguo, pero de esta forma cualquier usuario que tenga ambos modelos puede aportar su granito de arena. A estas alturas, lo más probable es que el lector ya sepa que la interfaz táctil es la joya de la corona del iPhone, así que vamos a obviarlo.
El nuevo modelo de iPhone es muy ligeramente más ancho, en cuando a la superfície de la pantalla que el modelo anterior, pero sigue manteniéndose a 480 x 320 píxeles : 3,5 pulgadas. Es decir, entre el margen de la superfície multitáctil y los bordes hay algo más de espacio que el modelo antecesor.
El altavoz de llamadas -lo que va pegado al oído para poder escuchar mientras hablamos, vaya- sigue estando cubierto por una rejilla que al estar situada por debajo de la línea de toda la superficie es un blanco que puede acumular polvo y residuos, aunque es complicado que se cuele en el interior alguna partícula. Esta misma rejilla cubre los dos altavoces del grueso inferior del aparato. Al lado de cada altavoz, localizamos dos tornillos situados a ambos lados del conector de datos y carga, algo poco habitual en un producto Apple de este tipo, teniendo en cuenta que se trata de una zona visualmente accesible sin tener que hacer muchos malabares con el aparato.
En el lateral izquierdo localizamos una tecla vasculante y que al tacto podemos dar con la función de cada uno de los extremos, subir y bajar volumen, situado debajo de un útil botón deslizante de silencio y que pone el celular a este modo, lo suficientemente duro como para que con el teléfono en el bolsillo no cambie de modo accidentalmente. En la parte superior se encuentra el conector de los auriculares, hundido a ras de la superficie, y que permite -al contrario que el modelo antecesor- conectar casi cualquier tipo de auricular. En el otro extremo de la parte superior encontramos el botón de ecendido/apagado. Este es el tercer botón que se suma a los otros dos, y que son de metal y más accesibles al tacto que en el modelo anterior.
Todo lo mencionado hasta el momento forma parte de un estilizado diseño ligeramente más delgado que el otro iPhone y algo más redondeado en sus esquinas; además ya no es un modelo plano, sino redondeado en su parte posterior. Este es un redondeo muy leve y se aprovecha para compensar la falta de grosor ya que incluye más componentes que el otro modelo. Además permite agarrar el teléfono de una forma ergonómica de manera que este redondeo se adapta a la forma de la mano algo más cómodamente que en la superficie plana del otro modelo, pero sigue pareciéndose bastante al iPhone de primera generación, al menos al tacto.
Este leve redondeo provoca un ligero balanceo del aparato si se toca al estar sobre una superficie plana, lo que dificulta su manejo si no se tiene en la mano, sin llegar a situaciones de uso imposibles. Es aquí donde entra en juego el margen que hay entre la pantalla y el contorno del aparato; al no tener que llegar ahí, el balanceo es poco probable, pero más posible al pulsar la pantalla. En resumen, el manejo encima de una mesa podría ser, en general, más que aceptable.
Siguiendo con la parte posterior redondeada, que incluye la cámara en una esquina, hundida en la carcasa y protegida por un duro cristal o plástico transparente, el tacto es uno de los inconvenientes de los más puristas, y es que el plastificado -o similar- es el material predominante en la parte de atrás. Es un acabado brillante y es muy fácil dejar huella en ella, literalmente. La ventaja es que parece que no se raya tan fácilmente como la superficie en acabado metalizado del otro modelo, pero además deja pasar mejor las señales de radio de los servicios que incluye.
Una forma de proteger el teléfono y de paso reducirle barriga es ponerle una funda, simplemente. Algunas convierten la curvatura en una superficie casi plana, pero que hace ganar algo más de estabilidad al aparato. Y además, admitamoslo: por mucho cuidado que tengamos, un teléfono móvil siempre es susceptible a tener accidentes. No nos hemos atrevido a poner a prueba la dureza del aparato, lo confesamos. pero en la red ya hay muestras que el iPhone es muy resistente y está preparado para lo que pueda venir, hasta cierto punto evidentemente.
Se trata al final de un producto que va en gran parte ligado al software que alberga y que es una de las claves de su éxito: un software hecho a medida para un hardware.
Más y mejor teléfono
La frase estrella de Steve Jobs cuando presentó el iPhone al mundo queda ya en la memoria de la historia tecnológica: “un teléfono, con un navegador de Internet, y un iPod”. El primer objetivo del iPhone ha sido notablemente mejorado que en el modelo antecesor. No solo se ha mejorado el volumen del sonido, tanto del timbre como de la audición de las llamadas, hasta el punto que bajo ciertas circunstancias puede no ser necesario tener el aparato a todo volumen.
Se ha ha mejorado la calidad de las llamadas; ahora son mucho más nítidas y claras que antes, incluso haciendo uso del micro-auriculares. Y es que, al ser de mayor calidad la tecnología 3G que la 2G, debía notarse el cambio a nivel de usuario, sobretodo al tener el iPhone cerca de unos altavoces: ruidos casi nulos, insistimos, sobre redes 3G al menos.
Se han heredado algunas características del antiguo modelo; de hecho podemos acceder a cualquier utilidad o servicio básico del iPhone teniendo una llamada activa, y volver a esta mediante un simple toque en la parte superior de la pantalla, donde aparece una barra de aviso. Casi hagamos lo que hagamos, usar el teléfono es exactamente igual con una llamada telefónica establecida, que sin ella.
El resto de características no se alejan de lo ya visto en otras marcas de telefonía: acceso al panel principal durante la llamada, posibilidad de trasladar la llamada a los altavoces en forma de manos libres, modo enmudecido, etc; nada que no conozcamos ya.
El cerebro de la bestia: 2.0
El software 2.0 que ya viene incluido dentro del teléfono ha abierto la puerta a desarrolladores y a las ideas más variopintas, también para el modelo antiguo y el iPod touch, y todos actualizables a través de iTunes. La versión 2.0 supone un salto en las características y posibilidades que ofrece el teléfono y que superan en número al modelo anterior. Para poner solo 3 ejemplos, la App Store con centenares de aplicaciones para todos los gustos y necesidades, la tecnología push para mantener sincronizado el teléfono a nivel de contactos, calendario y correo electrónico entre otros, y el servicio MobileMe, que se encarga de mantener esta sincronización con nuestro ordenador, incluso en el caso de usar Exchange. El gran salto en a lo que se refiere a las características de todas formas, es la implementación del soporte a redes telefónicas 3G.
El 3G se antoja como una red inalámbrica más rápida que la GPRS. Decimos se antoja, porque en España es rápida, pero menos, lo que no significa que sea lenta, todo lo contrario, y accesible desde casi cualquier rincón de la península. El manejo del teléfono y sus características con esta red es más que satisfactoria y rápida, lo que puede ser una invitación a pulirnos rápidamente el máximo ancho de banda de Telefónica permitido para descargar datos a máxima velocidad en cada una de las tarifas que ofrece. Recomendamos desde aquí utilizar la red Wifi siempre que sea posible y hacer uso de la red 3G solo cuando sea necesario, no solo por la limitación de descarga a máxima velocidad que hay, sino porque el manejo del iPhone vía Wifi siempre es más rápida que la 3G. Y el iPhone, lo sabe.
Por eso prioriza a su libre albedrío, o a través de las indicaciones del usuario. Si encuentra una red Wifi conocida, se conecta. Si encuentra una red abierta pero no conocida, pregunta. Y si no hay red, se conecta a 3G, simplemente. Ambos tipos de red pueden ser conectados y desconectados cuando queramos y ejercer así un control sobre ellos, pero de todas maneras no hay ningún servicio que riña con ellos. Es decir, podemos hacer uso de las redes incluso teniendo una llamada activa, esto es: manejar y descargar datos mientras hablamos por teléfono.
Otra novedad del iPhone y que su software va directamente ligado a su hardware: el GPS. El Sistema de Posicionamiento Global situa al cualquier dispositivo que incluya esta tecnología en un mapa, mediante la triangulación de señales por satélite. En el caso del iPhone también se hace uso de las torres de telefonía como asistente, y la suma de ambas triangulaciones mejoran la velocidad y la precisión en la localización. El mapa donde se sitúa se saca de Google Maps, y se hace mediante zooms progresivos indicando el punto exacto donde nos encontramos rodeado de un halo que delimita el radio máximo de localización, en el caso que la cobertura sea escasa. Cuanto más cobertura haya, y más abierto sea el espacio -mejor un campo abierto que una estrecha calle- más rápidamente nos localiza en nuestra ubicación exacta. Un pequeño fallo presumiblemente de software, y entiendo que subsanable, es que el latido que emite el punto donde estamos provoca un parpadeo en las barras superiores de introducción de texto.
La navegación cojea en el sentido de que por un lado no recibimos instrucciones habladas en caso de estar conduciendo. Además si no hay cobertura, la localización en Mapas no es posible. Todo esto presumiblemente se solucionará, y ya hay empresas expertas en esta tecnología que están trabajando en aplicaciones específicas y, se supone, mejores.
La localización va directamente ligada a la cámara de 2 megapíxeles, que se antoja como poco potente para muchos, aunque es suficiente. El teléfono en modo cámara pregunta si el usuario desea localizar el punto donde va a tomar la instantánea, y la coloca en Google Maps mediante geolocalización a través de la longitud y latitud del punto donde estamos.
Los puntos flacos
La batería del iPhone y su autonomía ha sido desde siempre un motivo que ha propiciado ríos de tinta y opiniones para todos los gustos. Las especificaciones de Apple al respecto son bastante claras, pero hay dos puntos que saltan a la vista: el primero es que supera a la duración media de otras marcas de aparatos con características similares, y la otra, que esta autonomía cae por su propio peso con un uso intensivo del iPhone con todas sus posibilidades activadas. La clave está en mantener el teléfono cargado, e incluso en carga, siempre que sea posible, y tener siempre a mano un cargador a mano, porque si explotas el iPhone al máximo no te aguantará un día entero ni por asomo. El cómo sacar partido de la batería ya es motivo de otro post.
Otros puntos flacos del iPhone son heredados de su modelo anterior. Son para muchos cosas a mejorar, aunque también hay quien piensa que son aspectos que son propios de otros productos o servicios. Por ejemplo, la cámara y sus posibilidades. Más arriba hacíamos mención de que los 2 megapíxeles de la cámara eran, para muchos, suficientes, ya que si alguien quiere hacer fotos que se compre una cámara, y no un teléfono. Pero también es cierto que los 2 megapíxeles unidos a ciertas circunstancias pueden no satisfacer ni siquiera las necesidades que desea cubrir, teniendo en cuenta que algunos teléfonos de gama baja incluyen ciertas características que el iPhone no incluye. Nos referimos a la falta de zoom, de flash y por ende, le cuesta sacar calidad de espacios con poca iluminación, y además no es capaz de grabar vídeo. Y en general y comparada con una cámara normalita, la calidad de las imagenes en las mejores condiciones no es un punto fuerte, ni por asomo, del iPhone.
Otra propiedad que ofrecen las últimas generaciones de teléfonos, y que no posibilita el iPhone, es el mandado de imágenes, archivos etc a través de Bluetooth. Esta tecnología sigue solamente dedicada a los manos libres, y no todos los del mercado ahora mismo. Y no hay nada más que puedas hacer con el Bluetooth del iPhone: solamente vincular un auricular y solo para llamadas telefónicas. Y es que pesar de que el terminal es detectable por los ordenadores, esta característica de poco sirve si no se puede hacer absolutamente nada con él, una vez enlazado.
La mensajería MMS es otra opción que el iPhone no soporta. Cierto es que su uso está ligado a su tarificación de la operadora en cuestión y que ésta no suele ser precisamente barata, pero solamente se puede recurrir al correo si el usuario desea hacer llegar una imagen a otro usuario. El MMS es de aquellas características que algunos usuarios no usan nunca, pero se hace muy extraño que el iPhone, con lo que hace y puede hacer, y con lo que el producto es, no la lleve implementada de serie.
El SMS también tienen sus puntos flacos. Y es que a pesar de la comodidad que presenta una interfaz calcada de una charla de cualquier servicio de mensajería -iChat en este caso-, no es posible saber cuantos caracteres estamos incluyendo en el mensaje. Lo que puede parecer un mensaje largo puede convertirse en dos, con lo que implica a nivel de factura.
Otra posibilidad ya extendida entre la mayoría de teléfonos es la de poder establecer llamadas telefónicas mediante marcación por voz; y es otra característica que el iPhone no incluye. De esta forma, por mucho micro-auricular que llevemos, o por cable o por Bluetooth, el manos libres, en el iPhone, es menos manos libres.
Algo que se antoja como imposible de forma oficial y legal por así decirlo -espero equivocarme- es la posibilidad de usar el iPhone como módem 3G para usarlo junto al ordenador y tener así acceso a la red en cualquier parte, vía Wifi junto a un portátil.
De todas formas hay que recordar un punto importante: y es que Apple desarrolla sus productos, los lanza y los actualiza, los mejora, y lanza otros modelos y/o servicios perfeccionados. De esta forma, poco se le puede reprochar a su navegador Safari, a su programa de correo Mail y sus versiones específicas para iPhone, y al iPod. La telefonía es un campo casi inexplorado para Apple y le queda mucho camino para andar. Pero también es cierto que las posibilidades del iPhone que guardan relación directa con productos ya desarrollados podrían, y hasta cierto punto deben, mejorar.
Es sorprendentemente extraño que un aparato que es capaz de hacer lo que hace, no pueda copiar y pegar. En un producto donde un enlace o similar debe ser introducido a menudo en una aplicación aparte de la en la que se recibe, o se posee una memoria inusitada de elefante o hay que echar mano de un boli y un papel. Esta característica incluso podría estar siendo evitada por los desarrolladores externos, al no estar oficialmente implementada en el teléfono.
Sigue siendo una lástima que no sea posible usar ciertas aplicaciones usando el iPhone de forma horizontal, sobretodo que requieren de escritura. La escritura con los pulgares sería mucho más cómoda si el teclado apareciera en horizontal, por ejemplo, en Mail.
En definitiva
Estamos delante de una nueva plataforma informática móvil. Hay un gran salto entre el primer iPhone y el iPhone 3G, de calidad y cantidad, en todos los sentidos, aunque gran parte de las posibilidades se pueden implementar con la actualización 2.0. Aparte está el coste sobretodo de las tarifas, que ya queda a elección y juicio del usuario. Para los ya poseedores de un iPhone, el modelo 3G supone una mejora significativa, aunque esta característica puede no ser un motivo suficiente para hacerse con el nuevo modelo.
Para los nuevos usuarios potenciales de iPhone, hay que tener en cuenta que el manejo de datos a través de la red es uno de sus puntos fuertes, y que van ligadas a sus tarifas de la operadora en cuestión. Como teléfono pura y simplemente, hay muchas otras opciones en el mercado, pero si lo que te va es llevar la red en el bolsillo, junto a un iPod y un teléfono, puede que el iPhone sea una muy buena elección, para uso particular como profesional. Como siempre, el usuario final es quien decide.















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