
Hemos hecho unas indagaciones sobre lo que podría ocurrir con el iPhone en Francia y sus consecuéncias, y la cosa tiene claros y oscuros; vayamos por partes…
Apple no estaría dispuesta a perder ni un solo céntimo de beneficio en ningún caso. Si bien el iPhone se podría vender en cualquier establecimiento francés, en las tiendas Orange sería más barato, tal y como marca la ley; es decir: El beneficio de Apple debe ser, a sus ojos, el mismo, tanto si se compra en cualquier tienda como si se compra en Orange. La solución del tito Jobs para garantizar dichas ganancias ha sido subirse la comisión por aparato vendido hasta un 40%, y esta es la cifra que a Orange no le gusta nada. Recordad este porcentaje, porque vamos a mentarlo de nuevo en unas líneas.
Hasta el momento los iPhone se venden y se venderán en las Apple Shop, Apple Store ó en las tiendas del operador de cada país, pero su activación y contratación se realiza a través de las iTunes Store. Cada iPhone que el operador no vende, es un iPhone sobre el que jamás obtendrá beneficios por su venta. Por muy barato que Orange distribuyera el iPhone en Francia, no vendería tantos aparatos como podría en el caso de que el teléfono empezase a distribuirse totalmente libre, posibilidad que contempla la ley francesa; si eso llega a ocurrir, Apple perdería el control de la imposición de exclusividad por un lado, y por otro, sería la primera vez que se vende el preciado teléfono totalmente libre. Pero en este caso, ¿que ocurriría con los iPhone vendidos más baratos a través de Orange?¿Apple rebajaría su comisión, puesto que se tienen que vender por ley más baratos? Por supuesto que no; ¿solución? Subirse la comisión hasta el 40% por aparato vendido. Ahí tenéis otra vez la cifra que a Orange no le gusta.
¿Qué ocurriría en España si los astros se confabulan como acabamos de explicar? Particularmente me da exactamente igual; es decir: durante la época previa al llamado “destape” del cine español, muchos cogían el coche hasta Perpignan (Francia) para ver cine de señoritas muy ligeras de ropa. Cuando en España se ejecutó el intento de golpe de estado, muchos huyeron en coche hacia Francia, por si acaso. Entraron en Francia vía Andorra, paraíso de la electrónica de consumo, Rey del Mambo -con el debido respeto- para lo que se refiere a importación y exportación de tecnología punta a nivel internacional, puesto que dicho país no está en la Comunidad Económica Europea, y donde el IVA no existe.
Yo, tengo coche. No hace falta decirlo más claro, ¿verdad?
















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