21may 10

De aplicaciones a apps: la nueva informática y el fin del libre albedrío

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Apple iPhone apps 560x292 De aplicaciones a apps: la nueva informática y el fin del libre albedrío

Desde hace unos años, la brecha digital se ha empezado a cubrir en algunos países gracias al desarrollo de soluciones informáticas que funcionan de manera muy intuitiva, y llevan a cabo una serie de tareas limitadas, guiando al usuario en cada paso y confiriendo a las empresas creadoras un mayor control de la experiencia de uso. Por eso en el mayor mercado tecnológico emergente, el de los teléfonos inteligentes, se ha impuesto el uso de apps en vez de el de aplicaciones tradicionales, porque permiten una mayor sencillez de uso y un mayor control de la experiencia.

Está claro que Apple es un ejemplo perfecto de este tipo de control, ya que defiende la opción de la unión indivisible entre hardware y software -no es posible usar, legalmente, el sistema operativo de Mac en un ordenador que no sea un Mac-. Para quienes confiamos en los productos de la manzana, esta unión es un sello de calidad, y sabemos que el software funciona mejor cuando se programa para un hardware concreto y controlado.

Sin embargo, esta filosofía de mercado de Apple dio un paso más cuando empezó a tener más importancia en el mercado de la telefonía móvil, y es que, con la aparición de la tienda de aplicaciones -que normalmente llamamos App Store- para el iPhone, en julio de 2008, se produjo un cambio en la forma de percibir la relación entre programador, usuario y tecnología. Si antes había un cuerpo de programadores externos que creaban programas y los ponían a disposición del consumidor, la aparición de las apps creó un punto medio controlado por Apple en el que se establecen unos criterios sobre qué debe, y qué no, estar en un iPhone o dispositivo compatible -iPod Touch o iPad-. Además, las apps son programas encapsulados que se suponen autónomos para funcionar y que no requieren un conocimiento informático para ser instalados o utilizados. Sólo con ir a la tienda de Apple desde nuestro gadget y descargar la app que nos gusta, ya la tenemos lista para funcionar. El paso de aplicaciones a apps es también un cambio de vocabulario que no responde sólo al uso de moda de una abreviación en inglés, sino que refleja cómo ya no funcionamos de la misma manera en nuestros dispositivos móviles que en nuestros ordenadores.

La llegada de la informática de masas

Una consecuencia directa de esta informática prêt-à-porter es que el usuario pierde poder sobre sus dispositivos, porque no tiene la posibilidad de actuar sobre el sistema operativo de los mismos, sino sólo con los programas encapsulados de los que antes hablaba. Esto es, en principio, una muy buena noticia: mas usuarios, población más interconectada… pero no quiere decir que haya una mayor comprensión sobre lo que pasa cuando pulsamos un botón. Quizá la solución que portan las apps es que, realmente, no hace falta saber para hacer funcionar.

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En nuestros ordenadores Mac, interactuamos constantemente con el sistema de archivos, navegamos por nuestras carpetas y podemos realizar cambios para mejorar el funcionamiento de nuestra máquina… o podemos cometer errores que lo pongan en peligro. Ese riesgo de error es el que se evita creando compartimentos estancos y dirigiendo nuestra experiencia como usuarios; ganamos en sencillez pero perdemos en libertad.

Está claro que los resultados son muy buenos, no conozco a nadie que se queje de que las apps funcionan mal… pero sí de que suponen un límite en lo que se podría hacer con el hardware si tuviéramos más libertad para decidir lo que instalamos. El éxito del jailbreak es una muestra de que hay mucha gente que quiere hacer más con sus iPhones y iPods touch.

Sin embargo, siendo realista, a la mayor parte de la población, que no se preocupa de lo que podría hacer sino de lo que puede hacer con su teléfono, este tipo de dudas no existen. El hecho de que el iPhone siga siendo un éxito de ventas es una prueba de ello. Esto se debe a que ese sistema operativo es tan sencillo de usar que está llegando a personas que tienen problemas entendiendo cómo se instala un programa o cómo se sincroniza una fuente rss… pero que se descarga aplicaciones y lee noticias en su pequeña pantalla. La informática está dejando de ser asunto de unos pocos entendidos para ser la herramienta usada por muchos usuarios que no conocen el por qué pero dominan el cómo.

El futuro

Apple avanza por el camino que lleva a un mundo informático dominado por apps a pasos agigantados, sólo hay que ver que en el Apple Worldwide Developers Conference de este año no se otorgaran premios a diseño de aplicaciones Mac pero sí a apps de iPhone e iPad. Y no me parece descabellado pensar que, en un futuro no muy lejano, el uso de aplicaciones y ordenadores, tal y como hoy los conocemos, quede limitado a una minoría de personas que trabajan con procesadores de imágenes, vídeo o que necesitan herramientas de programación, mientras que la inmensa mayoría usa dispositivos más orientados hacia el consumo y la creación ligera, en los que las apps cumplen su función con de manera sencilla y eficaz.